


el tiempo de amar fue hermoso
aunque a veces dolió
y tanto
no hay que quitarse méritos
rara vez me fue bien
tal vez no supe cómo
ni qué hacer
o adónde ir
ni qué dejar de pista ni señal
o me faltó malicia para hacerme desear
pero latí
y si lloré también eso pasó
respiré un aire diferente
y fui altruista
y generosa
y sabia
aunque tal vez ya no sirvió de mucho
el tiempo de amar tal vez se me acabó
como una vieja película triste
pero existió
y quizá no fue en vano
tener el corazón lleno de luz
aunque sea por segundos
y para nadie
y nada
la gente necesaria no dura para siempre
y a veces
ni siquiera es su presencia
es solo una mirada de aquiescencia
o una voz en el aire
que un día sencillamente vuela y huye
la gente necesaria no vive de aspavientos
ni pretende /por ego/ asesinar su ego
solamente respira
y a veces eso basta
la gente necesaria duerme tranquilamente
baila para alegrarse los músculos o el alma
y hay quien llora sin ruido
o acuna despacito los recuerdos
guarda secretos que no tienen nombre
y sabe que el dolor no da derechos
la gente necesaria no promete
tan solo cumple el día con su afán
guarda algunos poemas de cabecera
sonríe si hay motivo
y canta muy quedito
en la ducha o la noche
para aliviar los fríos invernales
la gente necesaria un día desaparece
y en su lugar se instala cualquier cosa
que trae espejitos de oro
baratijas
y muñecas de barro de otro tiempo
grandilocuencia absurda
viejas glorias de antaño
pelucas empolvadas y zapatos de hebilla
pero ya no es lo mismo
qué va
ya no es lo mismo