inevitables
con frecuencia brutales
desgarradores
o simplemente
así
como irse dando cuenta
de que no volverán aquellas tardes
de chismes y café
de risas enlazadas con nostalgia
y escenas de películas contadas
con el sol en la calle o el jardín
los paroxismos de los cementerios
o la cara pegada a una malla de aeropuerto
oxidada de lágrimas
viejas y repetidas
el impúdico dolor
que recogen las cámaras
y los fotógrafos de los periódicos
sin pañuelos que valgan
o simplemente
este silencio
en donde ayer estuvo aquella voz
esta penumbra gris
en el azul espacio que una vez fue tu luz
qué duele más
/pregunto/
qué duele más
acaso el desgarrón que exhibe sin pudor
la sangre del adiós
o deambular despacio y en silencio
por la antigua ciudad
entendiendo que estáspero no estás