miércoles, 1 de octubre de 2008

todas esas mujeres

cuando era chiquitita y jugaba con cucas no había manera de saber lo difícil que sería después el camino ese de irse construyendo como la fémina que posiblemente nunca llegue a ser
había una cuca de elizabeth taylor con sus hermosos ojos color violeta y sus facciones finitas y elegantes de los años cincuenta
esa época del glamour y las pieles de papel acomodándose sobre la muñeca de cartón
y la imaginación
nunca fue fácil el camino de saber lo que es ser una pareja de cromosomas xx anclada en una historia familiar en donde lo fundamental era el miedo a perder la virginidad antes del matrimonio
todo lo demás podía pasar
me pregunto cuánto habrán sufrido las que me precedieron ahora que puedo comprender más cosas que cuando me quedaba sentada en las fiestas de quince mientras todo el mundo bailaba y de repente sin pensar a veces me hacía amiga de algún chico que solamente quería conversar porque también estaba un poco fuera de lugar
la durísima vida de mi abuela criando sola trece hijos llorando sola dos niños muertos pasando el miedo de los sarampiones y las viruelas sola siempre con su panza gigantesca llena de guaguas y de angustias y eso era la familia perfecta de ese entonces
y la durísima vida de mi otra abuela que no se podía divertir al mismo ritmo que su marido –el más encantador abuelo de este mundo – porque los guaguas tenían que comer y el arriendo se tenía que pagar y la vida no es solamente farrearse del veintiocho de diciembre al cinco de enero sin pensar en nada más
¿o tal vez sí?
había una cuca de elizabeth taylor y sus ojos violeta mirándome encima de un cuerpo lleno de curvas y por ahí un par de labios voluptuosos no necesariamente rojos sangre y unos hermosos vestidos de papel que representaban otros de seda y satén para ir a las premières de hollywood siempre con un galán diferente
pero estaban también mis tías marchitándose entre el olor a guardado de una casa antigua del centro histórico y contando historias de los próceres de la familia y callando las historias de los proscritos de la familia que casi siempre tenían que ver con sexo fuera del matrimonio
o antes
o a un lado
ya no importa
y estaba la soledad de mi madre viviendo junto a un hombre que siempre recordaba a otra mujer de la que no se pudo olvidar por más que quiso e hizo
de la que no se puede olvidar todavía
mientras la mami ya se ha olvidado de todo lo posible y los pocos recuerdos que le quedan se le siguen cayendo de la mente para que ya nada vuelva a doler nunca pero nunca más
y estoy yo
parada en la mitad del camino de mi vida
mirando hacia un pasado tan pero tan parecido al de todas esas mujeres
y hacia un futuro que ya no sé qué me traerá
alguna vez me alegré porque pude dar vida
y dar a luz palabras
/esas historias que me reconstruyen/ dije
y ahora mismo ya no sé
sigo aquí en pie
con ganas de irme
y ganas de quedarme
y otra vez ganas de irme
sin saber muy bien a dónde
llorando frente a la computadora del trabajo y alejando el teclado para que las lágrimas no se le caigan encima y vaya a hacerse un corto circuito y encima de todo me quieran cobrar la máquina
/mal chiste
lo sé/
mientras estoy mirando hacia eso que le dicen adelante
porque no quiero que se siga pareciendo al atrás
que también le dicen
y saboreo una mezcla de miedo y esperanza mientras oigo y tarareo una variopinta mezcla de fito páez serrat pedro aznar bach villa-lobos y piazzolla en lugar de estar llenando la gymkana para que me paguen el sueldo de julio sin problema
así he sido siempre
la que tuvo que desmontar el camino quizá para que a las que venían después les fuera mejor
supongo
y se mira las ampollas que el mango del machete le hizo en las palmas de las manos
y se pregunta si valió la pena
y las lágrimas siguen cayendo sobre el escritorio y sigo apartando el teclado y preguntándome cuál es la emoción exacta que empuja el llanto
sin saber
no soy una víctima
soy una pionera
solo que ahorita mismo no alcanzo a ver muy bien la diferencia
/debe ser porque sigo llorando
aunque cada vez menos/
todavía quiero encontrarme con las hadas y palpar sus vestiduras de tul y gasa finita
todavía quiero tomar un tren /bus avión barco el vitara o lo que sea/
y enfilar hacia ese país nunca mejor llamado el de Nunca Jamás
pero no sé si aún haya tiempo
o ya se me esté terminando
y tampoco sé si me quiera quedar por ahí
aunque de todas formas me va a tocar volver
con regalos para los hijos y anécdotas para los amigos
y quién sabe si otra yo dentro de la maleta
en donde también se guardarán las sublimes notas del maestro juan sebastián y los secretos orgasmos 'espirituales' que me provocan junto con la música y la poesía de los otros
y la música de algún viejo bolero en disco de vinilo que seguro le trae recuerdos agridulces a mi papito
y la que siempre quise ser
aunque tanto se empeñaron en no dejarme desde antes de mi concepción
y entonces regresar
quizá
con los ojos violeta
más hermosos y claros que nunca
y un cachito de esperanza todavía a flor de piel
ojalá

lunes, 29 de septiembre de 2008

enciendo mis ojos

para poder llorar
por las viejas ausencias
que siempre dije que ya no importaban
para poder regar las plantas
de algún amor que jamás floreció
para lanzar al viento
toda esa agua
que no estuvo disponible
cuando más falta hizo
enciendo los ojos
para poder calmar la quemazón
de lo que dije
de lo que no dije
de lo que quise hacer
y nunca hice
para trenzar la angustia y el anhelo
y convertir en esperanza
el silencio que pretendí esconder
en el corazón de mis hijos
enciendo los ojos
pensando en que podrán ser
luz y fuente
alguna vez
yo nunca quise perturabar a nadie
que no impactaran mi nariz enrojecida
mis párpados en devastación
mi gesto triste
o no
nunca quise
tener que responder preguntas que incomoden
pero hoy
ya no me importa
que todos puedan ver
mis ojos encendidos
y decir
con asombro
son espejos
y cantan
enciendo mis ojos
me dejo ir
y tal vez por primera vez en años
siento que vivo
y deja de dolerme

sábado, 13 de septiembre de 2008

día a día, que le dicen

lentos
los pasos de cada mañana
la incertidumbre
la pregunta
¿irán a ser solo veinticuatro horas?
¿alguna no se estirará
un par de minutos?
algo de miedo
y expectativa
un día a la vez
dicen
solo uno
y eso se trata de hacer
después de que los párpados ansiosos
se separan
cada mañana

miércoles, 10 de septiembre de 2008

obsesiones

Los obispos de México han prohibido a las jóvenes de sus diócesis usar minifalda vaquera. Daría risa si no diera rabia. ¿Por qué vaquera? ¿Y una de holán, por ejemplo, o de crochet, con calados reveladores?
Según el diario El País, un grupo de judíos ultra-conservadores de los asentamientos de Cisjordania, imbuidos de la creencia de que tienen derecho a velar por la castidad y la pureza más absolutas, le han quemado con ácido la cara de una niña de catorce años, por el pecado de salir a la calle con pantalones.
¡Y nosotras, que nos quejábamos de que la inefable madre Alexis recogiera la gola marinera de sus alumnas a la salida del colegio para que, si las veían de la mano de algún muchachito, no supieran dónde estudiaban!
Una trágica y mortal… otra ridícula, una más bastante ingenua, las tres anécdotas corresponden a una misma actitud y a un mismo concepto: el cuerpo es malo, las manifestaciones de cualquier cosa que remotamente tenga que ver con la sexualidad no solo se podrían considerar incorrección o pecado, sino un crimen. Y un crimen que exige un castigo terrible, como en el caso de los Guardianes del Recato de Cisjordania.
Me pregunto: ¿tendrán algún castigo estos castísimos Guardianes del Recato por lo que han hecho? ¿Cuál? Y no sé por qué, su nombre me remite al de ‘guardianes de la fe’.
Obviamente, en la historia y en la vida, hay cosas que guardar y cosas que cuidar. Pero prguntémonos, por ejemplo, ¿qué estaba cuidando la madre Alexis cuando recogía las golas marineras de sus estudiantes en la puerta del aula a la hora de salida? El nombre de un colegio, supongo. Un ‘buen’ nombre que en el fondo lo único que anunciaba es que todas quienes estudiaban en él iban irremediablemente para solteronas, en la acepción más puritana y tradicional de la palabra.
¿Y qué cuidan los obispos mexicanos? Bueno, también cabe otra pregunta: ¿alguien les hará caso? Se me podrá decir que cuidan el pudor, la honestidad o la honorabilidad. No sé. Y recuerdo con infinita ternura ese volante de alguna organización Pro-vida que demostraba cómo entre el uso de la minifalda y el aborto provocado lo que existe es una incuestionable línea recta.
¿Qué cuidarán, me pregunto, los Guardianes del Recato de Cisjordania? ¿Qué diferencia hay entre penetrar por la fuerza el cuerpo de una niña de catorce años en pantalones y arrojarle ácido a la cara? ¿No es la misma alma de violador obnubilado por el deseo, reprimido o no, la que transita por esos cuerpos de agresores?
Puesta a pensar, me gustaría sentir y saber que Dios no lo aprueba: ni la ingenua recogida de la gola marinera, ni la ridícula prohibición, ni el horroroso crimen. Dios hizo el cuerpo y puso en él las pulsiones del deseo, el placer y finalmente el amor de la pareja. Dios diseñó las piernas de las muchachas que usan minifalda, las manos que se entrelazan para sentir ese dulcísimo piel contra piel, y los cuerpos de las niñas de catorce años. Y poder estar segura de que no fue ese Dios de amor el que hizo el temor a lo que es bueno, ni la obsesión, ni el odio.

domingo, 24 de agosto de 2008

pero no

a A. P.
ahorita ya no cabe decir nada
yo lo sé
los días parecen una eternidad
sin solución
las cosas se acumulan
el polvo en la mirada y en las manos
y esos por qués
largos y repetidos
yo lo sé
la gente nos mira con extrañeza
y nos sentimos basura
sin saber
que el mismo barro nos compone a todos
puedo entender
que el dolor corte
el hilo que nos une a la existencia
pero no
así no
quién hubiera podido ser abrazo
para tan solo
contenerte
en el minuto de la decisión
fatal
quién
pero no

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