¿qué me duele? exactamente no lo sé tal vez en un rincón una niña lo sabe veo pasar la gente los adioses caminar los rencores torcerse los deseos las cosas que mis padres me dijeron con intenciones para siempre buenas las cosas que los hombres de mi vida se callaron
quizá por compasión /el desamor ese secreto a voces/ era mi historia eso supongo lo que algún día dictaron para mí los dados de ese dios que no perdona y no me quejo tan solo pregunto por qué me duele tanto todo aquello que duele todavía
solas y a la vez acompañadas felices pensando que el mundo es para todos libres alegres amigas siempre recogiendo sal en la piel y sol en el centro del mundo qué sabían desde la inocencia de la propia bondad de dónde se agazapan los monstruos qué sabían de los nidos de maldad que aguardan en cualquier parte de la ambición de la estulticia que se cobijan más allá del miedo tan solo dos amapolas como en aquel viejo cuento de andersen que al contacto con el gélido aliento de la muerte ahora son luz más luz inolvidable luz inmortal y bendita
si hubiera sido posible amarnos el tiempo no sería más que un pretexto para ir todos los días a tu encuentro atravesando el aire sin sentirlo si hubiera sido posible dormir entrelazados la vida ya no habría necesitado más sentido que el de una gota de rocío en la pequeña flor de la mañana si hubiera sido posible mirar atardeceres así de manos enlazadas y silencio para nada embarazoso todo habría encajado en la sencilla esquina del universo en donde habría nacido aquel idilio si hubiera sido posible llorar juntos la inevitable desgracia que toda vida que se respete trae aparejada mi cara en tu pecho tu rostro en mi hombro y todo en orden más allá del dolor si hubiera sido posible tejer un tiempo a medias más allá de los sueños insensatos tal vez no habría buscado nada más pero las ilusiones se carcomen solas y los amaneceres acarrean preguntas y extraño tanto el roce secreto de tus dedos en los míos aunque sea por accidente y unilateralmente sé que es posible amarte y que no es poca cosa aunque la tarde caiga siempre a solas y la noche no entregue más secretos que el silencio y la sombra
Maestro
vivimos en espacios y tiempos diferentes
con sus vicisitudes
y su días luminosos
usted y yo y sin embargo cuando el día transcurre y la debilidad del propio cuerpo estremece la sangre cuando el dolor ahoga y el temor atenaza alguien pone esta música y todo crece y cambia y florece la calma y la esperanza brilla más allá de la angustia Maestro no quisieron los dioses que estuviéramos juntos en los días y los sitios pero en el corazón en ese que florece como un lirio bendito aunque no haya sabido cuándo y donde brota su maravilla para darle sentido a la vida que a veces parece no tenerlo y se puede dar fe de que solo en sus notas se hace eterno y profundo algo así como Dios y su misterio