como niños ingenuos
pensaron que volar era tan simple
como subirse a un tren de aterrizaje después ya se verá pero el después a veces nos llega demasiado pronto y es esa flor de angustia de saber que se acaba antes de comenzar doscientos metros más abajo ahí donde se rompe la ilusión y la temeridad no es más que una celada cruel y sórdida
cómo te amaba yo no sé si recuerdas ni siquiera sé si te diste cuenta tal vez no porque hay cosas que son solo para una pero para mí para mi efecto personal era como la floración del geranio o como el vuelo del colibrí ese veloz batir de alas en el aire inexplicable y tenaz como el rocío de la mañana en medio de la sequía o como el lucero del atardecer en el cielo desnudo era estar viva y saberlo y respirar el mismo aire que tú sin que te dieras cuenta /trampitas que una le pone a la desventura/
desde entonces ha llovido /y tanto/ y el batir del corazón se ha ido aquietando como el océano después de la tormenta
te miro y me pregunto qué me pasó qué me pasaba entonces ¿era yo? no sé si reviví pero sí sé que tuve que morirme unas cuantas veces /la última fue la peor y es posible que aún me encuentre ahí/ sin embargo no detuve el camino me hice fuerte aunque ahora mismo el llanto venga a tentarme la voz me hice fuerte para mirar tus ojos sin recelo ni anhelo para escuchar relatos aunque no me gustaran para pesar el brillo de tu hermosa sonrisa cuando había para volver los ojos hacia mí y recoger los trozos de mi alma después de cada vendaval periódico
seguro se me resintió el cuerpo y el alma lleva costurones negros en los cuatro costados pero también es parte de la vida lo sé lo sabes
cómo te amaba entonces tan distinto a este ahora de secreta nostalgia con suave olor a menta de mirar en tus ojos sonrientes el recuerdo callado del vendaval que fue y ahora es tan solo oleaje en mar tranquilo
también se irá desbarrando destruyendo cumpliendo la consigna de los que le aceitaron las manos y supieron sacar provecho de la verdadera escoria de su corazón pero también se irá nada ni nadie es eterno y cuando él y nosotros seamos polvo los libros de historia hablarán de su traición de la traición a quien lo llevó al poder de la traición a quien lo honró con su confianza de la traición a los ideales que dijo defender de la traición al pueblo que lo encumbró al lugar donde nada es privilegio sino servicio ah pero antes antes de que el destino cumpla su papel como lo hace con todos antes de que no sea más que letras negras sobre fondo blanco antes de que el tiempo ponga en su lugar su verdadera naturaleza y ya no quede quien acolite sus mentiras para defender sus intereses los fantasmas no lo dejarán en paz lo perseguirá la sombra de sus engaños lo acosarán voces y miradas sabrá (sabe) que su juego nunca fue limpio y el insomnio le tejerá una trampa cada noche más allá de pastillas y remedios caseros cuando sus verdaderos jefes ya hayan agotado el monto de su precio y lo abandonen a su suerte como todo demonio hace con sus devotos el escalofrío más tiritante se enseñoreará de los entretelones de su alma y entre sus neuronas se perderán los hilos de su falsedad fabricando remordimientos entrecruzados él también se irá cumpliendo la misión que escogió como buen hijo de la oscuridad ah pero antes lo atormentará el pequeño resto de alma que tal vez le quede en alguna parte aunque sea supurante de pus y mal olor y la verdad que tergiversó y negó será una idea obsesiva entre los vericuetos de su cerebro podrá engañar mentir traicionar calumniar fingir dialogar humillarse venderse y seguirse vendiendo pero siempre siempre siempre lo perseguirá su sombra la terrible certeza de saber que adonde vaya allí estará con la podredumbre de su conciencia gritándole quién es y quién pudo haber sido por toda la eternidad
todo es materia prima el amor que no llega el deseo que vuela la sombra que persigue todo es aprendizaje la fe que se resbala la escasez y los miedos todo es para crecer el dolor que atenaza los 'noes' de cada día y el miedo a no poder y todo también todo es amor los yo los tú los ellos los nosotros que abundan y los que se desarman todo tan solo todo son las manos de dios