miércoles, 16 de mayo de 2018

qué


qué hiciste
qué dijiste
pequeña flor de pubertad
qué no cuadró
qué no supiste
sombra de lirio oscuro
a quién no le gustaste
qué moda no seguiste
nada
pero nada
que justifique los insultos
el acoso
la golpiza brutal en el centro de tus tiernas ideas
cuánto soportarías
antes de delatar a tus verdugos
cuánto tiempo de silencio
de encierro
de suponer que un día pasará
niña
flor de prepubertad
oscuro lirio de sangre
no hay palabras
no hay perdón
ni comprensión
ya vendrán los que saben de todo
a decir precisamente eso
que lo saben todo
menos por qué ya no estás
menos cuál fue la afrenta ignominiosa
que te costó la vida
entre tus pares
ya vendrán los que piden castigos
buscando su palestra
su púlpito
su lo que sea para vender ideas
pero tú ya no estás
y ya no hay más remedio
ni lo habrá

miércoles, 25 de abril de 2018

ahoraquí


¿qué pediré ya para mí
ahora que sé que el amor de película
ya me ha sido negado para siempre
que el deseo de salud por alguien que amo
tal vez sea solo una quimera más?
¿qué pediré ya para mí
si comprendo que el perdón a nadie redime
y que el pecado es tan solo errar el tiro?
¿qué pediré para mí ahora
que cada mañana que se levanta es un regalo
con trazas de condena
que mi cuerpo comienza a desmayar
entre el paso incansable de los días
y que el cansancio se hace piel en cada nuevo instante?
 

como dije otra vez
tal vez lo tuve todo en otro orden
mi corazón aún late
y mis ojos se extasían en cada flor que nace
o ante la dulce sonrisa de un niño
¿pero qué pediré
si ya no queda nada?
tal vez solo la paz
y dejarme llevar hasta un buen puerto
por este acuoso río de minutos
en donde todavía pide auxilio
antes de ahogarse de una vez por todas
el oculto sentido de la vida

domingo, 8 de abril de 2018

dos cuerpos de hombre en la penumbra


nadie lo sabe
                    nadie
ni la madre que auspicia muchachas intachables
ni la mejor amiga que apenas lo sospecha
ni la novia oficial que en la noche se pregunta
por qué demoran tanto en llover azahares

nadie lo supo
                     nunca
ni los amigos de la infancia
que jugaron distinto en todos los recreos
ni los compinches de la adolescencia
que hicieron del deseo volátiles abrazos
ni el hambre
ni  la sed
ni el repetido insomnio torcido en negación

pero la verdad es una saeta que agujerea los sentidos
el ansia que arrastra a los tocadores de caballeros
el guiño apenas perceptible al joven mesero de la cafetería
el tenue roce de los dedos al recoger el vuelto y la factura
y estar siempre rodeado de muchachos acuciosos
que al ennoviarse apuñalan por la espalda
sin siquiera sospecharlo

ha llovido en el mundo y ya nada es pecado
pero tampoco es fácil
eso del desembozo y el clóset entreabierto
gritar "¡yo soy!" es cosa de los dioses
y ya se sabe
los hombres no lo son
por más que cada tanto se den una escapada
para ir a florecer igual que negros tulipanes
ávidos y entrelazados
/dos cuerpos de hombre en la penumbra/
mientras cualquier domingo de abril
amanece sin tregua
bajo la lluvia
en la ciudad convento 

viernes, 2 de marzo de 2018

tren de aterrizaje


como niños ingenuos
pensaron que volar era tan simple
como subirse a un tren de aterrizaje
después
ya se verá
pero el después
a veces
nos llega demasiado pronto
y es esa flor de angustia
de saber que se acaba
antes de comenzar
doscientos metros más abajo
ahí
donde se rompe la ilusión
y la temeridad
no es más que una celada cruel y sórdida


martes, 24 de octubre de 2017

de otro tiempo

cómo te amaba
yo no sé si recuerdas
ni siquiera sé si te diste cuenta
tal vez no
porque hay cosas que son solo para una
pero para mí
para mi efecto personal
era como la floración del geranio
o como el vuelo del colibrí
ese veloz batir de alas en el aire
inexplicable y tenaz
como el rocío de la mañana en medio de la sequía
o como el lucero del atardecer en el cielo desnudo
era estar viva
y saberlo
y respirar el mismo aire que tú
sin que te dieras cuenta
/trampitas que una le pone a la desventura/
desde entonces ha llovido
/y tanto/
y el batir del corazón se ha ido aquietando
como el océano después de la tormenta
te miro
y me pregunto qué me pasó
qué me pasaba entonces
¿era yo?
no sé si reviví
pero sí sé que tuve que morirme unas cuantas veces
/la última fue la peor
y es posible que aún me encuentre ahí/
sin embargo
no detuve el camino
me hice fuerte
aunque ahora mismo el llanto venga a tentarme la voz
me hice fuerte
para mirar tus ojos sin recelo ni anhelo
para escuchar relatos aunque no me gustaran
para pesar el brillo de tu hermosa sonrisa
cuando había
para volver los ojos hacia mí
y recoger los trozos de mi alma
después de cada vendaval periódico
seguro se me resintió el cuerpo
y el alma lleva costurones negros
en los cuatro costados
pero también es parte de la vida
lo sé
lo sabes
cómo te amaba entonces
tan distinto a este ahora
de secreta nostalgia con suave olor a menta
de mirar en tus ojos sonrientes el recuerdo callado
del vendaval que fue
y ahora es tan solo oleaje en mar tranquilo

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