a veces creo que el hijo está hecho de sangre
cabalgando furiosa por un tiempo perdido
a veces
solo a veces
tengo miedo al torrente
al desbarre
al desboque
a la angustia que teje desórdenes y sombra
a veces creo que el hijo está hecho de lluvia
de tempestad furiosa y desatada
a veces
solo a veces
temo a la inundación
la destrucción del huracán frenético
el nunca más escrito en las paredes
a veces creo que el hijo está hecho de carne
y que el alma se duerme en medio de la rabia
a veces
solo a veces
temo al hambre
a la sed
al deseo que va más allá de todo
incluso de la vida y el amor
a veces creo que el hijo está hecho de plumas
como una suave almohada
en donde reclinar la cabeza y el ánimo
al final de los días que se amontonan solos
a veces siento que el hijo late de soledad y hambre
y que mi amor no basta
pero entonces sonríe
de repente
algo así como un sol me dice que está hecho
de barro
/como todos/
pero también de oro y de silencio
hecho para sí mismo
con un camino que no puedo andar
sino solo entrever entre el agua del llanto
y adivinar que sigue
sigue
sigue
y no para
ni es mío
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