
del silencio y la estrella de la noche campestre
al estallido del pasodoble
qué media
de la paz de los campos en verde y azul
al rugido de la multitud
que cecea y se emborracha con vino de bota
negando lo que es
pero sin ni siquiera ser lo otro ni nada
qué camino recorres
qué siente tu lomo herido por las banderillas
o por la lanza del picador
una y otra vez
cómo entiendes la demecial sucesión de derrepentes que no se terminan
rugido
banderilla
verónica de capote en la cara
dolor
adrenalina
miedo
dolor
adrenalina
miedo
dolor
adrenalina
y ver tu sangre mojando la arena
dolor
dolor
dolor
dolor
dolor
olé
y al fin
casi como una bendición
la estocada certera
y el imposible ángel de la muerte
recogiendo tu alma de la arena escarlata
para que vuele
como tantas otras
/de selvas extinguidas
de marfiles robados
de gigantes risueños
y de incontables seres inocentes/
al cielo de los mártires incógnitos
donde no hay más toreros
ni multitud confusa vitoreando tu angustia
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